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El antisemitismo de la izquierda confluye con un sector de la extrema derecha

editado noviembre 2025 en Actualidad General

El odio hacia los judíos promovido activamente por la izquierda con el propósito de atacar a su estado aliado histórico de USA, ha servido para normalizar el antisemitismo, y que el discurso neonazi sea cada vez mas seguido, generando una espacio de encuentro entre la izquierda y los neonazis.

Los nuevos antisemitas son iguales a los de antes
13 de noviembre de 2025
Bret Stephens

La buena noticia de la reciente polémica sobre la entrevista que Tucker Carlson hizo a Nick Fuentes, un fan de Hitler que tiene un número considerable de seguidores en redes sociales, es que por fin obliga a los conservadores a reconocer la cloaca de antisemitismo que se está desbordando.

Y una mejor noticia: muchos han estado a la altura de las circunstancias. Entre ellos, el senador Ted Cruz, quien llamó la atención a sus colegas republicanos por ser demasiado tibios para condenar a Carlson; el comité editorial de The Wall Street Journal, que denunció “este veneno en sus propias filas”, y gente de la Fundación Heritage, que dimitió indignada después de que Kevin Roberts, presidente de la organización, hiciera una apología aduladora de Carlson. Incluso Roberts se sintió obligado a repudiar lo que hizo, aunque insistió en describir a Carlson como “mi amigo”.

La mala noticia es que nada de esto va a desaparecer pronto. O nunca.

El antisemitismo fue supuestamente desterrado dos veces del universo conservador: la primera en la década de 1950, cuando William F. Buckley Jr. decretó que ningún miembro del equipo de la revista antisemita American Mercury aparecería en las páginas de su National Review; la segunda en la década de 1990, cuando dijo que era “imposible defender” a Pat Buchanan de las acusaciones de antisemitismo. Tal era el prestigio de Buckley en la derecha, que nada menos que Carlson emitió su propia denuncia de Buchanan: “No soy muy entusiasta del tema”, dijo en el Washington Journal de C-SPAN en 1999, “pero creo que Pat Buchanan tiene un patrón de provocar a los judíos”.

Ahora, la Fundación Heritage y varias publicaciones conservadoras están presionando al gobierno de Donald Trump para que conceda la Medalla Presidencial de la Libertad a un Buchanan impenitente. La idea de que Winston Churchill, y no el führer alemán, fue el villano de la Segunda Guerra Mundial —otro de los temas recurrentes de Buchanan— vuelve a ganar terreno en la derecha. El odio obsesivo de Buchanan hacia Israel, junto con su convicción de que las presiones en favor de ese país dictan la política exterior de Estados Unidos, también está ganando terreno, un reflejo de las opiniones de la izquierda antiisraelí y un recordatorio del aforismo francés “Les extrêmes se touchent”. Los extremos se tocan.

¿Cómo ha ocurrido esto? El cinismo es una de las razones. “El hecho de que el antisemitismo sea el socialismo de los tontos es un argumento no en contra, sino a favor del antisemitismo; dado que hay tal abundancia de tontos, ¿por qué no robar ese protagonismo tan rentable?”, observó el filósofo Leo Strauss en 1962. Su argumento sin rodeos era que un fanatismo para imbéciles —en este caso, “los judíos lo hicieron”— siempre será oro político en un mundo de imbéciles. Candace Owens, la locutora de pódcast de derecha, lo entiende: su popularidad se ha disparado a medida que su odio hacia los judíos se ha hecho más patente.

Un segundo factor es la fusión forzada del cristianismo con el conservadurismo.

La corriente principal de los conservadores estadounidenses creía que nuestros textos sagrados eran la Declaración de Independencia y la Constitución de Estados Unidos; Reflexiones sobre la Revolución en Francia y Camino de servidumbre. Hoy en día es el Nuevo Testamento. Antes pensábamos que las convicciones religiosas debían respetarse un poco más en nuestra República laica. Ahora se supone que este es un régimen cristiano que tolera a los judíos. (A otros, no tanto). Cuando Carlson habló en el funeral de Charlie Kirk, comparó al conservador asesinado con Cristo cuando fue abatido por “un montón de tipos que se sentaban a comer hummus y pensaban: ‘¿Qué hacemos con este tipo que dice la verdad sobre nosotros?’”, la inferencia no pudo habérsele escapado a nadie. Entre los conservadores, no pagó prácticamente ningún precio por ello.

Luego está la ideología política. El movimiento MAGA no es antisemita. Pero muchas de sus convicciones básicas son cercanas al antisemitismo y tienden a conducir a una dirección antijudíos.

La oposición al libre comercio, o a una política de inmigración hospitalaria, o al derecho internacional que limita la soberanía nacional, son posiciones políticas legítimas, aunque a menudo desatinadas. Pero tienen una forma de fundirse con estereotipos anticuados sobre “el judío internacional” que trabaja a través de las fronteras contra los intereses de quienes son llamados estadounidenses auténticos. Pueden estar seguros de que, en algún lugar de las redes sociales, alguien responderá a esta columna señalando que mi abuelo, nacido en Kishinev, cambió su nombre de Ehrlich a Stephens, prueba, supuestamente, de que mi ADN es furtivo. Es el tipo de política identitaria de derecha que inevitablemente se da cuando preguntar de dónde vienes importa más que preguntar adónde intentas ir.

Por último, conviene recordar que el antisemitismo no es solo un prejuicio. Es una teoría conspirativa sobre los judíos. ¿Quién mató realmente a Cristo? ¿O quién provocó la peste bubónica? ¿O quién metió a Estados Unidos en guerras innecesarias en Medio Oriente? ¿O quién sustituyó a los trabajadores estadounidenses por mano de obra migrante barata? La idea de que la política moderna equivale a un plan malicioso organizado por una insidiosa cábala de iniciados del Estado profundo y globalistas a expensas de la gente común y corriente es ahora sabiduría que recibe la derecha, paralela a las convicciones de extrema izquierda sobre las supuestas maldades de los sionistas y sus patrocinadores multimillonarios.

Las personas judías no pueden permitirse el lujo de permanecer indiferentes ante cualquiera de las dos amenazas. Al tsunami de antisemitismo progresista que golpeó tras el 7 de octubre le sigue otra ola, igual de alta.


https://www.nytimes.com/es/2025/11/13/espanol/opinion/nick-fuentes-tucerk-carlson-antisemitismo-derecha.html

Comentarios

  • La idea de que “la izquierda promueve el odio a los judíos para atacar a EE. UU. y ha creado un espacio común con los neonazis” no se sostiene. No hay pruebas de ningún plan coordinado en ese sentido, ni en partidos ni en organizaciones progresistas, que de hecho suelen condenar el antisemitismo de manera explícita. Criticar decisiones concretas del gobierno israelí no equivale a atacar a los judíos, y confundir ambas cosas es precisamente caer en el error que se dice combatir. Además, el antisemitismo que hoy está creciendo con fuerza no viene de la izquierda, sino de grupos de extrema derecha que llevan décadas alimentándolo y que ahora encuentran altavoz en ciertos entornos mediáticos. Los datos de incidentes y agresiones en EE. UU. apuntan claramente hacia ese origen. Presentar una coincidencia puntual -por ejemplo, que personas de ideologías muy distintas puedan criticar a Israel- como si fuese una alianza es una simplificación interesada. En resumen, culpar a “la izquierda” de normalizar el antisemitismo no solo es injusto, sino que desvía la atención de donde realmente se está expandiendo este problema.
  • En general "la izquierda" no es antisionista ni antisemita, Marx era judío, la URSS fue el actor extranjero que garantizo la victoria de Israel en su primera guerra, obviamente "la izquierda" está en contra del gobierno Netayanhu, de matar a 60.000 personas para vengar el asesinato de 1.500 judíos, la "izquierda" y cualquier persona decente, claro.

    El antisemitismo en la derecha MAGA simplemente refleja el deseo de romper con el último residuo pretrumpista que queda en el partido republicano, adiós judíos, hola putinistas.

    Ojalá no me equivoque, pero no creo que aumente el antisemitismo, ni en la derecha ni en la izquierda, hay un mayoritario rechazo a la respuesta del gobierno israelí al ataque de Hamás, respuesta brutal y que ha durado más de dos años, sin ninguna lógica más allá de matar gente para que un gobierno sobreviva, y hay una lógica trumpista hardcore de aislamiento y no ayudar a nadie, aunque sea judío, sin despreciar el creciente integrismo evangelista de parte del trumpismo.

    Trump crío cuervos, por ejemplo la acusación de pedofilia a los "liberales" y ahora le quieren comer los ojos.
  • editado noviembre 2025 PM

    ¿Apostarías tu pensión a que no hay sectores de izquierda que apuestan a la destrucción de Israel? Alguien prudente te aconsejaría que no lo hicieras.

    Lo decente sería condenar las masacres de 120.000 civiles cristianos en Nigeria o los 200.000 civiles muertos en Siria durante Assad, y hacer activismo para denunciarlas y presionar socialmente para terminarlas. Pero los "decentes" progres no lo hacen, simplemente porque no son muertos políticamente útiles para atacar occidente.

    https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2025-11/nigeria-nuevos-ataques-contra-iglesias-y-comunidades.html

    El solo hecho de afirmar que Israel mató a 60 mil personas (dando por buenas las cifras de Hamas que incluye a sus milicias como civiles) para vengar a 1500 judíos verdaderamente civiles (Los dos millones de civiles alemanes nunca son usados para atacar a los Aliados en su guerra para derrocar a Hitler, conforme a lo acordado en Casa Blanca en enero de 1943, que no habría ningún intento de negociar la paz con Alemania hasta la total aniquilación del régimen nazi) ya denota cierta predisposición para culpar al estado judío de crímenes. Pero en fin, vamos a los hechos:

    ¿Qué dicen los progres sobre el estado de Israel?







    Lo que dice la extrema derecha antisemita, no hay necesidad colocarlo. Ambos, los de izquierda y la extrema derecha neonazi, se pueden ir de botellón para desear la destrucción de Israel como hermanos. De hecho, comparten noticias y tertulias para atacar a los judíos.

  • No sé, yo no veo antisemitismo ni a izquierda ni a derecha, al menos en las instituciones. Lo que sí veo es una postura unánime contra los crímenes cometidos por Israel, aunque con distintos niveles de contundencia.
  • editado noviembre 2025 PM

    Los crímenes son como todo, hay de distintos sabores y colores para escoger, como decir que secuestrar y asesinar ancianos, mujeres y niños, es un acto heroico de resistencia de Hamas, y nunca pedir la liberación inmediata de los secuestrados como una prioridad, ya que tácticamente eso favorecía a los terroristas.




    En muchos países con grandes comunidades judías, especialmente en Occidente, se ha reportado un fuerte aumento de incidentes antisemitas en los últimos años, incluyendo el siglo XXI. Estos incidentes incluyen vandalismo, agresiones físicas, acoso y amenazas, a menudo influenciados por:

    Conflictos en Oriente Medio: Eventos como la guerra entre Israel y Hamás a menudo coinciden con picos de hostilidad y agresiones contra judíos en la diáspora.

    Narrativas conspirativas y extremismo: El resurgimiento de grupos de extrema derecha y extrema izquierda, así como la difusión de teorías conspirativas en internet, contribuyen a la retórica de odio.

    Preocupación por la seguridad: En países como Alemania, Estados Unidos, Francia y otros, se informa que la comunidad judía a menudo no se siente segura en espacios públicos y hay una mayor protección policial en torno a instituciones judías.

    Antisemitismo Social (Incidentes y Ataques)

    Francia: Durante mucho tiempo ha sido el país con el mayor número de incidentes antisemitas en Europa occidental. Los ataques físicos, amenazas y el vandalismo son comunes. El antisemitismo proviene de una mezcla de fuentes: extremismo de derecha (negación del Holocausto, teorías de conspiración), extremismo de izquierda (anti-sionismo radicalizado que cruza la línea hacia el odio a los judíos) y, notablemente, el antisemitismo importado de ciertos círculos del fundamentalismo islámico.

    Alemania: Ha visto un resurgimiento alarmante, con ataques terroristas como el de la sinagoga de Halle en 2019. El antisemitismo se manifiesta en grafitis de esvásticas, la negación del Holocausto y el acoso, especialmente en el contexto de manifestaciones relacionadas con el conflicto palestino-israelí.

    Estados Unidos: Un Aumento sin Precedentes

    Estados Unidos ha sido tradicionalmente visto como un refugio seguro, pero los datos recientes muestran un deterioro dramático.

    Aumento Récord de Incidentes

    Cifras Alarmantes (ADL): La Liga Antidifamación (ADL) ha reportado aumentos sin precedentes. Por ejemplo, en 2023, se registró un récord histórico de incidentes antisemitas, con un aumento del 140% respecto al año anterior (2022, que también había sido un año récord). Esto incluye acoso, vandalismo y agresiones.

    Pico Post-7 de Octubre: Tras el ataque de Hamás contra Israel en octubre de 2023, la ADL registró más de 5,000 incidentes en el trimestre posterior, más que en todo el año 2021.

    Delitos de Odio (FBI): Históricamente, los crímenes de odio dirigidos por motivos religiosos en EE. UU. han afectado desproporcionadamente a los judíos. Los datos del FBI a menudo muestran que, aunque los judíos son una minoría pequeña, son el grupo religioso más atacado.

    Fuentes del Odio: El antisemitismo proviene de tres frentes principales:

    Supremacistas Blancos y Extrema Derecha: Quienes propagan teorías de conspiración milenarias.

    Extrema Izquierda: Con narrativas anti-sionistas extremas, especialmente en campus universitarios, que a menudo se cruzan con el antisemitismo.

    Extremistas Islámicos.
  • El antisemitismo no está presente de forma institucional ni forma parte de la cultura política dominante en ningún país occidental. Los datos disponibles muestran que los actos antisemitas provienen casi exclusivamente de grupos marginales y muy minoritarios, sin respaldo significativo en la población general ni en los partidos democráticos. Las encuestas internacionales confirman que la gran mayoría de ciudadanos rechaza abiertamente el antisemitismo y que las actitudes de odio hacia los judíos se limitan a porcentajes reducidos y socialmente aislados. Así que no, no existe el antisemitismo como problema: a nivel social, su presencia es residual y sin influencia estructural en las instituciones.

    Decir que hay un antisemitismo creciente es comprar el argumento absurdo de que manifestar desacuerdo con Netanyahu ha de interpretarse ataque contra los judíos.

    Con la xenofobia contra negros y magrebíes desgraciadamente no podemos decir lo mismo.
  • editado noviembre 2025 PM

    Vamos por esa "lógica": En España, los hombres representan entre el 65% y el 75% del total de víctimas de homicidio anual. Entonces es un mito la emergencia machista, porque ser hombre implica mucho mayor riesgo de morir que siendo mujer. Por tanto es una exageración hablar del machismo como un problema relevante que pone en riesgo la vida de la mujeres.

    Los venezolanos no eran comunistas, de hecho, rechazaron una propuesta de reforma constitucional de Chávez que hablaba de propiedad colectiva en la Constitución (la única vez que el chavismo perdió una elección en su mejor momento de despilfarro populista), y fíjate, a la final les tocó comer comunismo. Basta con la normalización de esos "grupos minoritarios" y tolerar su discurso de odio a los judíos, para que alguno llegue a posiciones de poder, y luego impongan sus ideas al resto por medio de la propaganda o por la fuerza.

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