Acción de Gracias nació en 1621 en Plymouth, Massachusetts, cuando los colonos ingleses conocidos como Pilgrims, que habían llegado al Nuevo Mundo en el barco Mayflower, sobrevivieron a un invierno extremadamente duro gracias a la ayuda de los nativos americanos Wampanoag. Los Wampanoag les enseñaron a cultivar maíz, pescar, cazar y recolectar alimentos locales, conocimientos que fueron cruciales para su supervivencia. Para celebrar la primera cosecha exitosa y agradecer la asistencia recibida, los colonos organizaron un festín de tres días al que también invitaron a los nativos. Este episodio histórico marcó el inicio de una tradición basada en gratitud, cooperación y convivencia, valores que se han mantenido en la esencia de la festividad.
A partir de este evento, Acción de Gracias se consolidó como una festividad espiritual y de gratitud, centrada en la familia y en valorar lo recibido durante el año, sin fines comerciales ni consumistas. El presidente Lincoln estableció el cuarto jueves de noviembre como el día oficial para celebrar este tradicional día.
Pero, como la cabra tira al monte, los norteamericanos tuvieron que inventar el Black Friday, que curiosamente comienza justo el viernes siguiente al cuarto jueves de noviembre, impulsando compras masivas inmediatamente después de una celebración que no tiene nada de material, lo que refleja la clara incongruencia cultural con el espíritu de recogimiento y gratitud de un momento de reflexión que se transforma de repente en un frenesí comercial.
De hecho, ya mucho antes del Black Friday, Acción de Gracias había empezado a marcar el pistoletazo de salida del consumismo navideño. Hay sociedades que son como son, y no pueden pretender ser otra cosa.
Comentarios
Y gracias a ese consumismo, se genera la riqueza en bienes y servicios para atender esa demanda natural o fomentada, porque para producir, distribuir y vender todo eso, se necesita trabajadores, puestos de trabajo. Dios bendiga el consumismo.
Soy optimista y creo que la evolución de la humanidad no acaba aquí.
Mientras tanto la máxima preocupación del consumista es cuál teléfono inteligente comprar y si el crédito les es suficiente para adquirir uno de buena marca con la mejor tecnología.
Y en el socialismo enemigo del consumismo, la preocupación de la gente es poder comer y no morirse de hambre. Como el invierno para los colonos del siglo XVII.
Muy optimista, diría yo. A mi no me cabe duda de que estamos ante una de las mayores extinciones masivas en el planeta y que la causa somos nosotros.
Y de rositas no vamos a salir.
xD
Y poco realista quizá, sí.