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Sí, es la élite de la derecha de Vzla. Su papi fue un magnate en siderurgia y ella es ingeniero industrial y ha estudiado en Yale con un programa de esos Fellows de EEUU para formar a sus submarinos vasallos.
Lo que pasa es que da un poco de repelús con esa cara de bruja.
Sí, es la élite de la derecha de Vzla. Su papi fue un magnate en siderurgia y ella es ingeniero industrial y ha estudiado en Yale con un programa de esos Fellows de EEUU para formar a sus submarinos vasallos.
Lo que pasa es que da un poco de repelús con esa cara de bruja.
Habría que ver la tuya de pija comunistorra.
Hay encuestas de caracter interancional.
La mayoría de los latinoamericanos está a favor de la captura de Maduro. Chile, Ecuador y Argentina los que mas la aprueban, y Brasil y México los que menos pero superando el aprueba.
En Europa es al revés, la inmensa mayoría valoran negativamente la captura de Maduro. Te imaginarás lo que pienso en este momento, sobre la supuesta solidaridad y empatía europea.
No es una cuestión de empatía, es una cuestión cultural. La vulneración del derecho internacional trasciende a Venezuela, y los europeos para estas cuestiones somos muy romanos.
Y sobre todo el hecho de que Maricori bocabuzón no tiene ninguna credibilidad es un producto de EEUU, y además mal hecho, peor que el Guaydog, que ya es decir.
No es una cuestión de empatía, es una cuestión cultural. La vulneración del derecho internacional trasciende a Venezuela, y los europeos para estas cuestiones somos muy romanos.
En Kosovo como que no fueron muy romanos.
Pues eso, poner el supuesto derecho internacional por encima de la libertad y la vida de millones, demuestra un problema grave de evaluación moral y sentido humano. ¿Crees que Batman, Superman, Iron-Man, Los Avengers o la Liga de la Justicia, hubiera evaluado el caso de la misma forma?
¿Pero qué dices de evaluaciones por parte de Batman y Supermán?
Cuesta muchísimo creer que seas de verdad.
A veces resulta útil recurrir a personajes ficticios como metáforas, porque la gente suele identificar más fácilmente los argumentos de los villanos y de los héroes, o los del bien y del mal, en el contexto de una película, que en la situaciones de la vida real, donde suelen anular la introspección de sus propios planteamiento morales.
Batman o Iro-Man jamás hubieran aceptado esa supuesta justificación del derecho internacional, como moralmente aceptable.
Sobre el Derecho Internacional:
Felipe Hasson, especialista en Derecho internacional, ha compartido su opinión sobre la intervención norteamericana en Venezuela.
Muchas personas me preguntan mi opinión sobre la cuestión de los EE. UU. y Venezuela, como profesor de derecho internacional que vive hace 10 años en los EE. UU.. En lugar de responder uno por uno, decidí poner aquí lo que pienso. Para quien tenga interés y paciencia para leer, aquí va.
Mi opinión es que el debate sobre Venezuela ha sido secuestrado por una lectura selectiva —y profundamente hipócrita— del derecho internacional. Se invoca la "soberanía", la "no intervención" y el "orden jurídico internacional" como si estos conceptos existieran para proteger a los gobiernos, y no a las personas. Como si la soberanía estatal fuera un escudo moral absoluto, capaz de justificar el hambre, la persecución, la tortura, el exilio masivo y la supresión completa de la voluntad popular. No lo es.
La soberanía no es un fin en sí misma; nunca lo fue. Es un instrumento funcional, condicionado al cumplimiento mínimo de los deberes del Estado para con su población. Cuando un régimen transforma a su propio pueblo en rehén —empobrece deliberadamente a la sociedad, destruye instituciones, persigue opositores, defrauda elecciones y elimina cualquier posibilidad real de alternancia de poder—, ese régimen pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía que alega defender.
El derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autodeterminación de los pueblos no son "valores occidentales" opcionales ni retórica política. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Un gobierno que viola sistemáticamente estos derechos no puede exigir que el mundo cierre los ojos en nombre de una abstracción jurídica conveniente.
Venezuela no es un caso de "divergencia ideológica"; es una tragedia humanitaria. Millones de personas se han visto obligadas a dejar el país. Las que se quedaron conviven con la escasez, la represión y el miedo. No hay elecciones libres. No hay prensa independiente. No hay un Poder Judicial autónomo. No hay canales internos efectivos para que el pueblo se libere por su propia cuenta. Defender que ese pueblo "resuelva solo" su situación es, en la práctica, defender la perpetuación del sufrimiento.
Diony
Por eso, la ayuda externa —incluida la militar, cuando sea necesaria para proteger vidas y no regímenes— no es una violación moral del derecho internacional. Es la afirmación de su núcleo ético. La comunidad internacional existe precisamente para evitar que se cometan atrocidades detrás de fronteras convenientemente cerradas.
La reacción de muchos venezolanos deja esto claro. Mientras comentaristas extranjeros, cómodamente distantes, condenan las intervenciones en nombre de una soberanía abstracta, quienes viven la desesperación real celebran. Celebran porque ven una oportunidad concreta de liberación. Celebran porque saben que el "respeto a la soberanía" fue, durante años, la excusa perfecta para la inercia internacional.
El paralelo histórico es inevitable. Si en la Europa de los años 1940 las potencias hubieran decidido no liberar los campos de concentración para respetar la soberanía alemana, hoy esa omisión sería recordada como complicidad. Ningún orden jurídico serio puede exigir neutralidad ante crímenes masivos contra la propia población.
Invocar el derecho internacional para defender a dictadores es una perversión intelectual. Es transformar un sistema creado para proteger a los seres humanos en un argumento de conveniencia para proteger a los opresores. No hay nada de progresista en ello. No hay nada de humanista. Solo hay el consuelo moral de quien nunca ha tenido que elegir entre soberanía y supervivencia.
El derecho internacional no existe para blindar regímenes autoritarios. Existe para recordar que ningún gobierno —absolutamente ninguno— tiene el derecho de destruir a su propio pueblo en paz.
Otro argumento recurrente —e intelectualmente perezoso— es el de que la intervención no sería "humanitaria", sino movida por intereses económicos. Aunque existan intereses estratégicos o económicos —como casi siempre han existido en cualquier acción relevante en la política internacional—, eso no invalida, ni de lejos, la legitimidad moral del resultado cuando este atiende a una demanda real y explícita del propio pueblo oprimido.
El criterio central no es la pureza de las motivaciones externas, sino la realidad vivida internamente. Y esa realidad es inequívoca: los venezolanos, en su mayoría, celebran y apoyan la intervención porque saben quién es el verdadero agresor. Fue el propio régimen dictatorial el que, al elegir preservar el poder a costa del hambre, de la represión y de la destrucción social, abrió la puerta a una respuesta externa.
Cuando un gobierno ataca sistemáticamente a su propio pueblo, él mismo elimina cualquier autoridad moral para cuestionar los motivos de quien interviene para poner fin a ese sufrimiento. En este escenario, incluso una acción impulsada por intereses no exclusivamente humanitarios se vuelve necesaria, legítima y moralmente correcta, porque la alternativa concreta sería la continuidad de la opresión.
Por lo tanto, la fundamentación de aquellos que colocan la ideología por encima de todo —y que después rebuscan en el derecho internacional frases, conceptos y principios que sirvan a la respuesta que ya decidieron dar— es, como mínimo, lamentable. No es una defensa seria de la legalidad internacional, sino un ejercicio de cinismo selectivo, hecho a la distancia y sin ninguna empatía por quien vive el colapso en carne propia. Cuando la ideología viene antes del ser humano y la soberanía es invocada para justificar la miseria, el derecho deja de ser instrumento de justicia y pasa a ser apenas retórica vacía al servicio de la indiferencia.
Felipe Hasson
Global Attorney | Ph.D, http://M.Sc, LLM, FCIArb
M.Sc
Repito, no está tan claro. A Delcy le secuestraron a su padre, lo torturaron y asesinaron por proxy (DISIP) por parte de la CIA.
Ya veremos lo que pasa.
¿El terrorista guerrillero que secuestró a un empresario a cambio de dinero (3.5 millones de dólares para 1976)? Sin justificar la muerte en custodia de ese terrorista, cuando querían sacarle información sobre el paradero del secuestrado, como tampoco se justificaba el GAL (hecho que fue denunciado y castigado en democracia), lo cierto es que no era precisamente un monje, sino que tenían varios esqueletos en el closet, como parte de la asesina y corrupta izquierda terrorista.
William Frank Niehous (Toledo, Ohio, Estados Unidos, 11 de agosto de 1931-Ottawa Hills, Ohio, 9 de octubre de 2013)[1] fue un empresario estadounidense y jefe de operaciones de Owens-Illinois en Venezuela que fue secuestrado por guerrilleros de izquierda en país el 27 de febrero de 1976. Su secuestro es el más largo en la historia política de Venezuela, permaneciendo cautivo por más de tres años. Tras unos meses, el gobierno dejó de negociar con los secuestradores. Niehous fue encontrado por casualidad por la policía rural el 30 de junio de 1979 cuando buscaban a ladrones de ganado, encadenado a un poste en una cabaña en una provincia del sur.
Simple, no luchaban contra las dictaduras militares por la democracia liberal, sino para imponer sus propias dictaduras comunistas de partido. Por eso ser antifascista, no te hace demócrata, si eres comunista.
Lo mejor de este twitter son los comentarios que son extremadamente comunes y un testimonio vivo de la infinitiva crueldad de los cultores del socialismo, porque es raro conseguir un venezolano al que la izquierda no lo haya hecho sufrir terriblemente. Por eso odian y temen tanto a los migrantes venezolanos, porque son testimonio vivo de la enorme maldad de la izquierda.
Sí, mi padre murió en medio de la escasez donde había que contrabandear medicinas vulgares como insulina desde la frontera con Colombia, y con filas de 24 horas para comprar un kilogramo de arroz y harina de maíz, y un millón de emigrados en Colombia escapando del infierno socialista, y la gente en promedio rebajó 11 kilogramos de peso, todo eso antes de las sanciones de Trump, porque lo normal es que eso suceda en cualquier país económicamente estable. Comunistas asesinos.
Reporte del NYT, de 2016, tres años antes de las sanciones de Trump. De hecho, por la crisis humanitaria la oposición arrasó en las elecciones a la Asamblea Nacional logrando mayoría absoluta, y luego la izquierda le dio un Golpe de Estado a la Asamblea Nacional recién electa en 2016.
Venezuela has the largest proven oil reserves in the world. But in the last three years its economy has collapsed.
La izquierda está soltando a los presos políticos de los centros de tortura socialistas por orden de Trump. Sin embargo lo hacen a cuenta gotas de forma arbitraria y con malicia, por miedo a que soltar a tantos detenidos al mismo tiempo pueda desestabilizar la dictadura zurda; y esa tortura psicológica a los familiares de los presos ya está cobrando vidas.
Trump debe apretar más la soga a los socialistas para que dejen de asesinar. No es fácil controlar a distancia a izquierdistas torturadores y asesinos, porque su maldad fanática por algún lado busca eludir el control, respondiendo a su naturaleza criminal.
La mayoría de la población de Latinoamérica no respalda a la izquierda en su apoyo al dictador socialista Maduro, y justifica la intervención militar de USA para capturarlo.
En América Latina, el rechazo a Maduro apaga las protestas por la incursión de EE. UU.
Varios sondeos muestran que la mayoría de los latinoamericanos encuestados respaldaron la intervención.
Métodos de tortura de la izquierda en los campos de concentración socialistas:
Laurent Castro, profesor francés y ex preso político en Venezuela recientemente liberado, denunció:
“El Rodeo 1 funciona como un campo de concentración que va hacia un campo de exterminación”.
“No es una prisión donde uno tiene derechos ni acceso a abogados. Somos totalmente aislados durante meses… incluso años sin una sola comunicación con la familia”.
“Fui testigo de torturas con electricidad, ahogamientos con plástico e intubación forzada con el pretexto de nutrir a los prisioneros”.
“Un nuevo tipo de tortura… generar hemorragias internas en el sistema digestivo a través de tubos en la nariz y garganta”.
Comentarios
Habría que ver la tuya de pija comunistorra.
Hay encuestas de caracter interancional.
La mayoría de los latinoamericanos está a favor de la captura de Maduro. Chile, Ecuador y Argentina los que mas la aprueban, y Brasil y México los que menos pero superando el aprueba.
En Europa es al revés, la inmensa mayoría valoran negativamente la captura de Maduro. Te imaginarás lo que pienso en este momento, sobre la supuesta solidaridad y empatía europea.
En Kosovo como que no fueron muy romanos.
Pues eso, poner el supuesto derecho internacional por encima de la libertad y la vida de millones, demuestra un problema grave de evaluación moral y sentido humano. ¿Crees que Batman, Superman, Iron-Man, Los Avengers o la Liga de la Justicia, hubiera evaluado el caso de la misma forma?
¿Pero qué dices de evaluaciones por parte de Batman y Supermán?
Cuesta muchísimo creer que seas de verdad.
Pero vamos, léelo despacio: cris-ta-li-no.
A veces resulta útil recurrir a personajes ficticios como metáforas, porque la gente suele identificar más fácilmente los argumentos de los villanos y de los héroes, o los del bien y del mal, en el contexto de una película, que en la situaciones de la vida real, donde suelen anular la introspección de sus propios planteamiento morales.
Batman o Iro-Man jamás hubieran aceptado esa supuesta justificación del derecho internacional, como moralmente aceptable.
Sobre el Derecho Internacional:
Felipe Hasson, especialista en Derecho internacional, ha compartido su opinión sobre la intervención norteamericana en Venezuela.
Muchas personas me preguntan mi opinión sobre la cuestión de los EE. UU. y Venezuela, como profesor de derecho internacional que vive hace 10 años en los EE. UU.. En lugar de responder uno por uno, decidí poner aquí lo que pienso. Para quien tenga interés y paciencia para leer, aquí va.
Mi opinión es que el debate sobre Venezuela ha sido secuestrado por una lectura selectiva —y profundamente hipócrita— del derecho internacional. Se invoca la "soberanía", la "no intervención" y el "orden jurídico internacional" como si estos conceptos existieran para proteger a los gobiernos, y no a las personas. Como si la soberanía estatal fuera un escudo moral absoluto, capaz de justificar el hambre, la persecución, la tortura, el exilio masivo y la supresión completa de la voluntad popular. No lo es.
La soberanía no es un fin en sí misma; nunca lo fue. Es un instrumento funcional, condicionado al cumplimiento mínimo de los deberes del Estado para con su población. Cuando un régimen transforma a su propio pueblo en rehén —empobrece deliberadamente a la sociedad, destruye instituciones, persigue opositores, defrauda elecciones y elimina cualquier posibilidad real de alternancia de poder—, ese régimen pierde la legitimidad que da sentido a la soberanía que alega defender.
El derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autodeterminación de los pueblos no son "valores occidentales" opcionales ni retórica política. Son normas centrales del orden jurídico internacional contemporáneo. Un gobierno que viola sistemáticamente estos derechos no puede exigir que el mundo cierre los ojos en nombre de una abstracción jurídica conveniente.
Venezuela no es un caso de "divergencia ideológica"; es una tragedia humanitaria. Millones de personas se han visto obligadas a dejar el país. Las que se quedaron conviven con la escasez, la represión y el miedo. No hay elecciones libres. No hay prensa independiente. No hay un Poder Judicial autónomo. No hay canales internos efectivos para que el pueblo se libere por su propia cuenta. Defender que ese pueblo "resuelva solo" su situación es, en la práctica, defender la perpetuación del sufrimiento.
Diony
Por eso, la ayuda externa —incluida la militar, cuando sea necesaria para proteger vidas y no regímenes— no es una violación moral del derecho internacional. Es la afirmación de su núcleo ético. La comunidad internacional existe precisamente para evitar que se cometan atrocidades detrás de fronteras convenientemente cerradas.
La reacción de muchos venezolanos deja esto claro. Mientras comentaristas extranjeros, cómodamente distantes, condenan las intervenciones en nombre de una soberanía abstracta, quienes viven la desesperación real celebran. Celebran porque ven una oportunidad concreta de liberación. Celebran porque saben que el "respeto a la soberanía" fue, durante años, la excusa perfecta para la inercia internacional.
El paralelo histórico es inevitable. Si en la Europa de los años 1940 las potencias hubieran decidido no liberar los campos de concentración para respetar la soberanía alemana, hoy esa omisión sería recordada como complicidad. Ningún orden jurídico serio puede exigir neutralidad ante crímenes masivos contra la propia población.
Invocar el derecho internacional para defender a dictadores es una perversión intelectual. Es transformar un sistema creado para proteger a los seres humanos en un argumento de conveniencia para proteger a los opresores. No hay nada de progresista en ello. No hay nada de humanista. Solo hay el consuelo moral de quien nunca ha tenido que elegir entre soberanía y supervivencia.
El derecho internacional no existe para blindar regímenes autoritarios. Existe para recordar que ningún gobierno —absolutamente ninguno— tiene el derecho de destruir a su propio pueblo en paz.
Otro argumento recurrente —e intelectualmente perezoso— es el de que la intervención no sería "humanitaria", sino movida por intereses económicos. Aunque existan intereses estratégicos o económicos —como casi siempre han existido en cualquier acción relevante en la política internacional—, eso no invalida, ni de lejos, la legitimidad moral del resultado cuando este atiende a una demanda real y explícita del propio pueblo oprimido.
El criterio central no es la pureza de las motivaciones externas, sino la realidad vivida internamente. Y esa realidad es inequívoca: los venezolanos, en su mayoría, celebran y apoyan la intervención porque saben quién es el verdadero agresor. Fue el propio régimen dictatorial el que, al elegir preservar el poder a costa del hambre, de la represión y de la destrucción social, abrió la puerta a una respuesta externa.
Cuando un gobierno ataca sistemáticamente a su propio pueblo, él mismo elimina cualquier autoridad moral para cuestionar los motivos de quien interviene para poner fin a ese sufrimiento. En este escenario, incluso una acción impulsada por intereses no exclusivamente humanitarios se vuelve necesaria, legítima y moralmente correcta, porque la alternativa concreta sería la continuidad de la opresión.
Por lo tanto, la fundamentación de aquellos que colocan la ideología por encima de todo —y que después rebuscan en el derecho internacional frases, conceptos y principios que sirvan a la respuesta que ya decidieron dar— es, como mínimo, lamentable. No es una defensa seria de la legalidad internacional, sino un ejercicio de cinismo selectivo, hecho a la distancia y sin ninguna empatía por quien vive el colapso en carne propia. Cuando la ideología viene antes del ser humano y la soberanía es invocada para justificar la miseria, el derecho deja de ser instrumento de justicia y pasa a ser apenas retórica vacía al servicio de la indiferencia.
Felipe Hasson
Global Attorney | Ph.D, http://M.Sc, LLM, FCIArb
M.Sc
Ya veremos lo que pasa.
¿El terrorista guerrillero que secuestró a un empresario a cambio de dinero (3.5 millones de dólares para 1976)? Sin justificar la muerte en custodia de ese terrorista, cuando querían sacarle información sobre el paradero del secuestrado, como tampoco se justificaba el GAL (hecho que fue denunciado y castigado en democracia), lo cierto es que no era precisamente un monje, sino que tenían varios esqueletos en el closet, como parte de la asesina y corrupta izquierda terrorista.
William Frank Niehous (Toledo, Ohio, Estados Unidos, 11 de agosto de 1931-Ottawa Hills, Ohio, 9 de octubre de 2013)[1] fue un empresario estadounidense y jefe de operaciones de Owens-Illinois en Venezuela que fue secuestrado por guerrilleros de izquierda en país el 27 de febrero de 1976. Su secuestro es el más largo en la historia política de Venezuela, permaneciendo cautivo por más de tres años. Tras unos meses, el gobierno dejó de negociar con los secuestradores. Niehous fue encontrado por casualidad por la policía rural el 30 de junio de 1979 cuando buscaban a ladrones de ganado, encadenado a un poste en una cabaña en una provincia del sur.
Los oligos se van a descentrar.
Simple, no luchaban contra las dictaduras militares por la democracia liberal, sino para imponer sus propias dictaduras comunistas de partido. Por eso ser antifascista, no te hace demócrata, si eres comunista.
Francés conoció el tratamiento socialista en los centros de tortura de la izquierda.
Lo mejor de este twitter son los comentarios que son extremadamente comunes y un testimonio vivo de la infinitiva crueldad de los cultores del socialismo, porque es raro conseguir un venezolano al que la izquierda no lo haya hecho sufrir terriblemente. Por eso odian y temen tanto a los migrantes venezolanos, porque son testimonio vivo de la enorme maldad de la izquierda.
Blanco y en botella.
Excepto para los oligos, claro.
Sí, mi padre murió en medio de la escasez donde había que contrabandear medicinas vulgares como insulina desde la frontera con Colombia, y con filas de 24 horas para comprar un kilogramo de arroz y harina de maíz, y un millón de emigrados en Colombia escapando del infierno socialista, y la gente en promedio rebajó 11 kilogramos de peso, todo eso antes de las sanciones de Trump, porque lo normal es que eso suceda en cualquier país económicamente estable. Comunistas asesinos.
Asquerosa comunista asesina hija de puta
Dying Infants and No Medicine: Inside Venezuela’s Failing Hospitals
https://www.nytimes.com/2016/05/16/world/americas/dying-infants-and-no-medicine-inside-venezuelas-failing-hospitals.html
Reporte del NYT, de 2016, tres años antes de las sanciones de Trump. De hecho, por la crisis humanitaria la oposición arrasó en las elecciones a la Asamblea Nacional logrando mayoría absoluta, y luego la izquierda le dio un Golpe de Estado a la Asamblea Nacional recién electa en 2016.
Venezuela has the largest proven oil reserves in the world. But in the last three years its economy has collapsed.
https://www.nytimes.com/interactive/2017/12/17/world/americas/venezuela-children-starving.html
Reporte del NYT sobre Venezuela, de 2017, antes de las sanciones de Trump de 2019.
2.800 tiros en la nuca "socialistas" sólo en el año 2020, y la izquierda nacional e internacional aplaudía esto, con sus manos manchadas de sangre.
La izquierda está soltando a los presos políticos de los centros de tortura socialistas por orden de Trump. Sin embargo lo hacen a cuenta gotas de forma arbitraria y con malicia, por miedo a que soltar a tantos detenidos al mismo tiempo pueda desestabilizar la dictadura zurda; y esa tortura psicológica a los familiares de los presos ya está cobrando vidas.
Trump debe apretar más la soga a los socialistas para que dejen de asesinar. No es fácil controlar a distancia a izquierdistas torturadores y asesinos, porque su maldad fanática por algún lado busca eludir el control, respondiendo a su naturaleza criminal.
La mayoría de la población de Latinoamérica no respalda a la izquierda en su apoyo al dictador socialista Maduro, y justifica la intervención militar de USA para capturarlo.
En América Latina, el rechazo a Maduro apaga las protestas por la incursión de EE. UU.
Varios sondeos muestran que la mayoría de los latinoamericanos encuestados respaldaron la intervención.
https://www.nytimes.com/es/2026/01/21/espanol/america-latina/venezuela-intervencion-estados-unidos-maduro.html
Métodos de tortura de la izquierda en los campos de concentración socialistas:
Laurent Castro, profesor francés y ex preso político en Venezuela recientemente liberado, denunció:
“El Rodeo 1 funciona como un campo de concentración que va hacia un campo de exterminación”.
“No es una prisión donde uno tiene derechos ni acceso a abogados. Somos totalmente aislados durante meses… incluso años sin una sola comunicación con la familia”.
“Fui testigo de torturas con electricidad, ahogamientos con plástico e intubación forzada con el pretexto de nutrir a los prisioneros”.
“Un nuevo tipo de tortura… generar hemorragias internas en el sistema digestivo a través de tubos en la nariz y garganta”.